Sábado, noviembre 25, 2017
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¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales.

No te asustes, esa frase no es mía, sino de Galeano, uno de los máximos pensadores sobre este deporte; él, aunque irreverente, captura en una frase la desmedida devoción religiosa que se le puede tener a un deporte y también la magnitud de la relevancia del fútbol en cada parte del planeta.

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Nos encanta el fútbol. Desde muy pequeños hemos seguido este deporte; no solo el fútbol real, sino también aquel que imaginábamos mientras jugábamos en las calles, o aquel que controlábamos en las consolas de videojuegos. Hace poco me topé con un articulo que afirmaba que el fútbol y todos los demás deportes, no solo hacían daño, sino que eran satánicos. Tal afirmación me parece por demás exagerada; y aunque este articulo no es una apología de los deportes, si quiero compartirte algunas de las cosas que he aprendido del fútbol.

Deleitarnos en lo temporal es tonto.

El fútbol es el deporte mas popular del mundo, aunque todos los deportes despiertan pasión, es el fútbol lo que genera mas expectativa. En México (como en muchos otros países), el fútbol es un motivo de celebración nacional. Cuando hay mundiales o eventos deportivos como la próxima Copa América, todo gira en torno a esto. Muchas veces, el fútbol es una herramienta para distraernos de lo verdaderamente importante.

Jesús afirmó que “de la abundancia del corazón habla la boca”, y también dijo que “donde estuviera nuestro tesoro, ahí estaría nuestro corazón”. Entonces, este texto va muy acorde a lo que dice Jeremías 2:13; al final del día, hemos dejado lo que verdaderamente nos llena y hemos puesto nuestro corazón en situaciones que nunca nos llenarán, al final terminamos demostrándolo con nuestro estilo de vida dedicado y apasionado totalmente por el deporte. El fútbol es un sustituto muy engañoso, porque te ofrece demasiado, pero al final te da poco. Lutero dijo:

Lo que el hombre ama, aquello es su Dios, porque lo lleva en su corazón, anda con ello día y noche, duerme con ello y despierta con ello; sea lo que fuere.

Así funcionan los falsos tesoros, aunque todo el día estemos pensando en esto, leyendo sobre esto y viendo partidos, los logros terminan desvaneciéndose. Lo experimenté hace dos años cuando el Real Madrid ganó su décima Champions League; siempre recordaré aquel día como uno de los mas emocionantes de mi vida, pero la realidad es que el próximo año el Barcelona (equipo rival del Real Madrid) ganaría este torneo, y entonces aquel sentimiento de logro se habría esfumado. Hace unos días el Real Madrid ganó otra Champions League (La Undécima), y ahora le toca a los del Barcelona sufrir, y a los madridistas celebrar. El fútbol no es eterno, y es tan temporal y fútil, que en cuestión de un año, todo cambia. Así es este deporte, hoy estás en la cima y mañana no eres nadie, los récords que hoy se celebran, mañana se rompen de nuevo, el mejor jugador revelación del 2016 se lesiona y es un jugador mediocre en el 2017, un error arbitral te deja fuera de una eliminatoria, hoy eres campeón, pero el próximo año otro lo será. Esta dinámica de jubilo y decepción es una de las características que hacen de este deporte algo que despierta tanta pasión y esto mismo es parte del riesgo que corres al apostar tu alegría en un juego; pero invertir tanto dinero, tiempo, emociones y anhelos en algo tan inconstante como el fútbol, es una insensatez enorme; cisternas rotas, tesoros en la tierra, un vacío muy grande en nuestras vidas.

El fútbol es un sustituto muy engañoso, porque te ofrece demasiado, pero al final te da poco. Clic para tuitear

Somos apologistas de lo irrelevante.

Cuando vivimos tan apasionados por este deporte, de repente comenzamos a vernos defendiendo a nuestros equipos y a nuestros jugadores como si se tratara de temas eternos. Hace mucho decidí hablar mucho menos de deportes en mis redes sociales; me he propuesto no abrirlas mucho cuando hay partidos importantes de mis equipos. Es increíble la relevancia que obtienen estos temas en la sociedad; yo llegue a tener discusiones fuertes defendiendo a mis jugadores y equipos favoritos. Dios me salvó de la idolatría al fútbol y ahora lo puedo disfrutar mucho mas sin poner en alto riesgo mi integridad, pero ya he experimentado la esclavitud que puede generar depositar nuestros sueños y pasiones en un juego de fútbol.

En este momento, si no te gusta ningún deporte, y eres demasiado “culto” para el fútbol, tu carne puede estar despertando un peligroso sentimiento orgulloso al llamar “tontos” a las personas que hacen esto, y si, somos tontos; sin embargo, tu también habrás hecho esto en otras áreas de tu vida, incluso podrías estar haciéndolo con tus autores o artistas cristianos favoritos, o sosteniendo debates ridículos como defender tu carrera profesional, o temas como la protección animal. Tengamos cuidado con esto, porque sin duda surge de nuestros corazones idolatras, de nuestras pasiones. Santiago 4:1 habla un poco al respecto:

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

Al final, solo demostramos lo orgullosos que somos y lo insensato de nuestra pasión. No estoy ignorando el hecho de que debatir y tener conversaciones como estas, son parte de la diversión entre amigos de diferentes equipos, pero, si en algún momento comenzamos a ver que realmente nos duele perder estos debates, o despierta odio hacia otros; estamos en problemas.

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Hay una corriente de campañas en redes sociales para desprestigiar equipos y jugadores, mientras que hay otra que los quiere enaltecer como figuras ejemplares moralmente. Todo eso es parte de nuestra tonta apología de algo irrelevante; se trata de fútbol, no de algo eterno, “Todo lo que no es eterno, está eternamente pasado de moda” dijo C.S. Lewis. Disfruto mucho del fútbol, pero no quiero gastar mi vida y emociones defendiendo algo que no me ejercita en la piedad. Al final, será muy tonto de nuestra parte, estar mostrando un carácter contencioso y orgulloso por defender a Lionel Messi o Cristiano Ronaldo. A ellos no les importa mi defensa, ni la necesitan.

Podemos disfrutar del fútbol para la gloria de Dios.

Mis dos puntos anteriores pueden mostrar una repulsión hipócrita hacia este deporte, pero nada mas lejos de la realidad. El fútbol puede ser usado para la gloria de Dios, ya sea que lo juegues, o que lo veas en una pantalla. 1 Corintios 10:31 nos ordena que “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. ¿Esto incluye el fútbol y los deportes? Por supuesto.

Para aquellos que consideran que el deporte es algo intrínsecamente malo, están muy equivocados, porque Dios, por medio del Espíritu Santo, inspiro a los apóstoles a usar ilustraciones deportivas para enseñar verdades eternas. Como predicador me he beneficiado demasiado de los deportes para ilustrar verdades importantes, que incluso la biblia aplica a través de los deportes. Un ejemplo claro es Filipenses 3, donde Pablo usa el concepto olímpico de las carreras pedestres:

Prosigo a la META, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

En la misma carta Pablo usará conceptos de combate y de trabajo deportivo en equipo. Su uso de este tema es aun mas claro es en otra de sus cartas, en 1 Corintios 9:26:

Así que, yo de esta manera CORRO, no como a la ventura; de esta manera PELEO, no como quien golpea el aire.

No podemos satanizar algo que Dios usa para su gloria, nuestro sabio Dios nos enseña verdades fundamentales sobre la vida cristiana por medio del deporte. También, a través del deporte y de la afición a un equipo, podemos aprender mucho sobre la paciencia, la perseverancia, la fidelidad y también sobre el amor, el compañerismo y la unidad. Gracias al deporte tengo algunos de los mejores recuerdos con mi familia y con mis amigos, también muchos de los momentos mas emocionantes que he vivido (quien ha gritado un gol de su equipo en el estadio sabe de lo que hablo), todo esto es sin duda es un regalo de Dios; por otra parte, también he sido probado en mi carácter, a veces Dios ha usado el fútbol para mostrarme mi pecado y humillarme al hacer evidente mi falta de dominio propio.

Entonces, mi invitación es a que redimas este hermoso deporte, porque aparte de poder regalarte momentos muy gratos y emocionantes, también puedes usarlo para gloria de Dios y no solo puedes, sino que debes, porque todo lo que haces, ya sea jugar futbol, preparar pizzas o barrer tu casa, debe tener este mismo fin. No te distraigas demasiado en esto, ni pongas en juego el gozo de tu vida en algo tan vano y tan cambiante. Parafraseando a Piper diría que juguemos y/o veamos fútbol para mostrar que Dios es nuestro deleite, no el fútbol.

Juguemos y/o veamos fútbol para mostrar que Dios es nuestro deleite, no el fútbol. Clic para tuitear
Adrián Capitaine
Esposo de Llanura. Pastor de Horizonte Villahermosa. Estudió Biblia y Teología en el IDEX y posteriormente en el IBDA. Ahora también sirve como maestro en este último.

Doy gracias a Dios que me salvó y me tuvo por fiel para el ministerio.

"Estad contentos con ser nadie, porque eso es lo que sois" - Spurgeon.

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