Lunes, diciembre 11, 2017
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¿Sabías que, según algunos cálculos, de cada 20 misioneros solteros, 17 son mujeres y sólo 3 son hombres? La cifra es sorprendente, pero esta estadística sólo es un reflejo de una lamentable situación que vive la iglesia actual, ¡faltan hombres! Sí, es verdad que los misioneros varones son en su mayoría hombres casados y con familia, sin embargo, el que haya muchas más mujeres solteras en un campo de batalla que requiere tanta valentía como las misiones, es el resultado de que nuestras iglesias probablemente sean muy femeninas.

Si tú eres mujer, no nos mal intérpretes, no estamos en contra de que haya tantas mujeres involucradas en las misiones. También es oportuno aclarar que nosotros hemos recibido la bendición de estar cerca de mujeres que sirven a Dios y que ejercen sus roles de manera virtuosa. También estamos agradecidos por aquellos ministerios dedicados a la enseñanza de la feminidad bíblica. No estamos en contra de que las iglesias estén llenas de mujeres, lo que es alarmante es que haya tan pocos hombres. Quizá en tu iglesia no ocurra esto, pero es la realidad que predomina en las iglesias de América Latina; el problema no son las mujeres, el problema son los hombres que están ausentes.

¿Por qué los hombres están ausentes en la iglesia?

Gracias a Dios conozco iglesias que han entendido la importancia de los hombres, implementando medidas para discipularlos, pero lamentablemente en muchos lugares no es el caso. El argumento mas común es que los hombres son apáticos o fríos, son “menos espirituales”, menos entusiastas. Si nos preguntamos cual es la razón de esta problematica, podríamos responderlo de muchas maneras, no obstante, entre muchas razones, hay una muy fuerte y esta es que las iglesias están haciendo poco por alcanzar a los hombres. El feminismo de las últimas décadas ha golpeado tan fuerte a la iglesia, que, al abrazarlo, muchas iglesias han terminado echando fuera a sus hombres. En muchos lugares, las iglesias son vistas como lugares casi exclusivos para mujeres. Al parecer, los hombres están ausentes en las iglesias porque estas lucen muy femeninas.

El feminismo ha golpeado tan fuerte a la iglesia que muchas iglesias han terminado echando fuera a sus hombres. Clic para tuitear

Eric Mason, en su libro Hombre Restaurado dedica el ultimo capítulo de su libro para hablar de esta problemática. El sugiere algunas medidas prácticas como dejar de poner flores en el escenario de nuestras iglesias u otros aspectos que son parte del aspecto y liturgia de nuestros servicios. Y aunque estos detalles podrían parecerte insignificantes, muchas veces reflejan la orientación de una iglesia. Esto es lo que sugiere Eric Mason al respecto:

Todos hemos escuchado las estadísticas sobre el desinterés general de los hombres en la iglesia. Que haya más mujeres que hombres, no es debido a que las mujeres sean mayoría, sino a que los hombres no están comprometidos. La iglesia de Dios debe enfocarse en la hombría como algo esencial para el discipulado; debe tomar un papel activo en la restauración de la imagen de los varones por medio de Jesús. Necesitamos trabajar duro para involucrarlos más allá de pequeños eventos y desayunos. Debemos realizar un esfuerzo unánime para asegurarnos de que la iglesia sea el lugar donde la masculinidad pueda ser percibida y enseñada.

Pablo y los hombres en la iglesia

Si alguien entendió la importancia de discipular a hombres en la iglesia fue el apóstol Pablo. Vivió una vida discípulando a otros varones, por demás estaría mencionar a Timoteo o Tito como ejemplo. Está claro que Pablo fue la clase de líder que invirtió en hombres y que esa misma filosofía de ministerio buscó trasmitirla a sus discípulos. Por ejemplo, a Tito le pide que él se muestre a los hombres jóvenes como un ejemplo, lo cual implicaba invertir su vida en el discipulado de los hombres (Ti. 2:6). Por otra parte, a Timoteo le pide que transmita aquello que aprendió a otros hombres fieles que a su vez también lo transmitan a otros (2 Ti. 2:2). Pablo quería que en aquellas iglesias que había plantado existiera un fuerte énfasis de discipular a hombres.

Pablo comprendía que los hombres tenían un papel fundamental dentro de la iglesia. Clic para tuitear

Es entendible que Pablo hiciera énfasis en discipular a hombres, pues él también entendía el papel que los hombres tenían dentro de la iglesia. Esto se deja ver en 1 Ti. 2:8 donde les pide a los hombres que ellos sean los dirijan la vida de oración de la iglesia. Incluso, por implicación de lo dicho en 1 Ti. 2:12 y otros textos de la Biblia, se entiende que Pablo comprendía que la enseñanza dentro de la iglesia también debía ser liderada por los hombres. Luego, en el capítulo 3 de la misma carta a Timoteo se deja ver que aquellos que tomarían el obispado serían hombres. En pocas palabras, Pablo comprendía que los hombres tenían un papel fundamental dentro de la iglesia. Si no discipulaba a hombres, no habría hombres maduros y, sin ellos, no habría liderazgo en la iglesia.

No ataques los síntomas

La iglesia femenina es aquella que parece estar orientada únicamente para mujeres, un gran porcentaje de la congregación es de mujeres, el altar está lleno de rosas, el edificio está pintado con colores pasteles, los eventos y programas de la iglesia no son dirigidos a varones, la responsabilidad de la enseñanza a niños parece excluir a los hombres, la adoración está fuera del rango vocal masculino, la oración todo el tiempo es dirigida por mujeres y por supuesto, el liderazgo se compone de mujeres. Si eres hombre y tu iglesia se parece a algo como esto, no lo consideres un ataque, considéralo como un llamado a hacer algo al respecto, no huyas de ella.

Algunas de estas cosas que mencioné son sólo síntomas y no el problema en realidad. No te aconsejo que quiten las rosas y pinten el edificio de azul, mucho menos que boicotees a las mujeres que sirven ahí; aunque algunos síntomas pueden surgir de errores doctrinales, muchos otros aspectos quizá sean solo perspectivas culturales sobre lo femenino y lo masculino, meros estereotipos. No te enfoques en los síntomas, ataca la raíz del problema: necesitamos hombres fieles que enseñen a otros, y que estos enseñen a otros; ve y discípula a un hombre, pide la oportunidad a tus líderes de comenzar un grupo de estudio para varones o un grupo de rendición de cuentas; haz algo que cuente y poco a poco tu iglesia dejará de lucir como una iglesia femenina. A medida que tengamos más hombres siendo discipulados y discipulando a otros, nuestras iglesias podrán lucir como luce una iglesia bíblica.

Carlos
Esposo y Padre. A punto de partir al campo misionero transcultural. Estudió una Lic. en Teología. Carlos y su familia tienen un corazón apasionado por las misiones, así que planea pronto dedicar su vida a anunciar el nombre de Jesucristo donde no ha sido predicado.

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