jueves, octubre 19, 2017
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La historia es valiosa, te enseña mucho sobre cómo han funcionado algunas cosas. Esto cobra aún más relevancia en nuestros tiempos, cuando en el cristianismo muchas cosas se están haciendo de manera totalmente distinta a como siempre se habían hecho. Aunque en muchos puntos eso es bueno, hay asuntos No-Negociables; uno de estos asuntos es lo que sabemos y entendemos sobre la Revelación de Dios, sobre la Biblia.

Hace un tiempo hablé sobre que significaba la “inspiración” de Dios, y esto lo hacía por la ola de “nuevas revelaciones” que se escuchaban todo el tiempo en otros lados. Para establecer claramente los límites de la revelación, es importante conocer sobre el Canon de las Escrituras.

La revelación final

La mayoría puede intuir que el libro de Apocalipsis fue el último que se escribió. El Apóstol Juan recibió esta asombrosa y hermosa revelación al rededor los 90’s – 95’s D.C. En este, el último libro de la Biblia, Dios diría lo siguiente:

A todos los que escuchen el mensaje de esta profecía, les advierto esto: si alguien le añade algo a este libro, Dios lo castigará con todas las plagas terribles que están descritas en el libro.

Ap 22.18 (TLA)

El mensaje es contundente, no hay nada más que puedas agregarle a la verdad revelada. Desde que el libro de Apocalipsis fue terminado, el cristianismo puede asegurar contundentemente que tiene en sus manos toda la revelación de Dios, necesaria y suficiente.

Esto fue reconocido desde el comienzo de la historia de la iglesia, ya en el segundo siglo la gente reconocía los 66 libros de la Biblia como la única, suficiente y verdadera Escritura Inspirada por Dios. Un par de siglos después, los Concilios de la Iglesia harían una revisión exhaustiva del canon y confirmarían que estos libros eran la revelación completa de Dios, ni uno más, ni uno menos.

La selección del canon

Canon significa: “vara de medir o regla”. Por esto mismo, a la Biblia siempre le hemos llamado la regla de nuestra fe. La selección de los libros no parecía nada fácil. Aunque el Espíritu Santo sería el guía para esto, también tenían que haber filtros que protegieran la autenticidad de los 66 libros incluidos en el canon. Por ejemplo, la selección del Antiguo Testamento era una selección popularmente ya conocida; en los tiempos de Jesús el libro de Isaías ya era profundamente aceptado y reconocido como la Escritura. Esto se debe a que un filtro para seleccionar a esos libros era que fueran escritos por autores “universalmente” aceptados como profetas de Dios. La tradición oral era muy importante para los judíos, así que difícilmente un libro espurio podría reclamar la autoría de un profeta conocido. Sin embargo, no solo se trataba del autor; también se hacía un análisis cuidadoso de los libros para ver si no existían errores teológicos, históricos o geográficos. La congruencia y exactitud de los libros debía ser perfecta.

La autoría también fue clave para la selección de los libros del Nuevo Testamento, los miembros de la iglesia primitiva exigían autoridad apostólica de parte de los escritos. Es por eso que sabemos que Marcos tuvo a Pedro como aliado, esta información era relevante para tomar el libro de Marcos como canónico. Pero no solo se trataba del autor.

El contenido era lo más importante de todo. Una iglesia guiada por el Espíritu Santo, que ponía énfasis en la oración y que se reunía regularmente a perseverar en la doctrina de los apóstoles (Hechos 2:42), no dejaría pasar las incongruencias teológicas. Ellos habían escuchado de viva voz a los Apóstoles, sobre los cuales descansaba el fundamento doctrinal de la iglesia, así que, para que un libro fuera reconocido como canónico, debía estar de acuerdo con la predicación apostólica. El seguro o freno para cuidar este análisis del contenido era que muchos cercanos a los apóstoles y a su enseñanza, estaban detrás de esta elección. Tampoco serían libros que se adaptaron al pensamiento teológico mundano, pues muchos de estos contradecían las herejías contemporáneas.

Por último, el reconocimiento eclesiástico sería también importante. Estos libros eran usados por las iglesias de aquel tiempo, había fruto y llevaban a la adoración. Esto sería también un seguro de aprobación para los concilios, quienes en el siglo 4 ya tendrían un panorama más claro y extenso de este reconocimiento eclesiástico.

Desde el comienzo, el pueblo de Dios ha reconocido únicamente estos 66 libros como la Escritura Inspirada por Dios. Clic para tuitear

En el 404 d.C. la versión Vulgata Latina fue completada y esta incluía los 66 libros que aún incluye nuestra biblia. El énfasis debe ser el siguiente: desde el comienzo de la historia de la iglesia, el pueblo de Dios ha reconocido únicamente estos 66 libros como la Escritura Inspirada por Dios. El pastor y autor John MacArthur1 dice:

“Desde el tiempo de los apóstoles hasta el presente, la verdadera iglesia siempre ha creído que la Biblia está completa. Dios ha dado su revelación y ahora la Escritura está terminada. Dios ha hablado. Lo que él nos dio es completo, eficaz, suficiente, sin error, infalible y autoritativo.”

El canon bajo ataque

La Biblia que usa la iglesia católica contiene algunos libros que fueron escritos al mismo tiempo que otros libros canónicos, estos eran libros leídos desde los primeros tiempos de la iglesia. Algunos se oponían radicalmente, mientras que otros, como Agustín, por ejemplo, aceptaban estos libros, aunque nunca a la par de los libros canónicos.

En el siglo 16, la Sola Escritura sería la bandera de la Reforma. Ellos alzarían la voz a favor de los 66 libros que eran la única y completa verdad Inspirada por Dios. Por supuesto, la iglesia católica reaccionó contra esto en el concilio de Trento que se celebró entre el 1545 y 1563 d.C. En dicho concilio declararon a todos los libros apócrifos como canónicos. Hoy en día, la Biblia católica aún incluye estos libros que no son Escritura Inspirada.

Las connotaciones son graves, porque, aunque estos libros incluyen fragmentos muy buenos, que tienen sabiduría y que incluso se apegan a la doctrina canónica; es un riesgo tremendo estar buscando la revelación de Dios en un libro que contienen fallas, por esto mismo fueron rechazados. En cuanto a dirección de Dios, no queremos tener lugar al error; porque un error de dirección puede ser grave.

Este ataque al Canon se ha llevado también por muchos otros grupos; los judíos en su rechazo a Jesucristo, rechazan también el Nuevo Testamento. Los testigos de Jehová aceptan la Biblia, pero no como la revelación completa, sino como parte de la revelación. Los mormones son un caso parecido, ellos leen la Biblia, pero la revelación del ángel Moroni, tiene autoridad total sobre todo lo que ellos creen. Los adventistas también son un caso bastante claro de esto, Elena G. White, la líder principal del movimiento tuvo una visión en la que vio a la ley de Dios con un halo de luz que rodeaba el cuarto mandamiento. Ella y su marido tomaron esto como prueba de que su nueva comprensión era correcta2. Los adventistas, aparte del énfasis en el sábado, negarían la realidad del infierno.

Está claro que es una decisión torpe querer buscar la voz de Dios donde Dios no ha hablado.

Hoy en día, en un gran sector del movimiento carismático, se escucha de revelación, visiones y hasta inspiración de parte de Dios. Todos los días personas están yendo a esas iglesias a escuchar “nueva revelación”, ignorando por completo la Revelación ya Inspirada y completa de Dios. Las connotaciones son graves y los frutos de estos movimientos están sobre la mesa y a la vista de todos: herejía e inmoralidad constantes.

El canon nos reclama

Está claro que es una decisión torpe querer buscar la voz de Dios donde Dios no ha hablado. No tiene ningún sentido poner voz a “nuevas revelaciones”, cuando la historia nos reclama regresar al Canon de las Escrituras. Son 66 libros, no son 67, ni son 65. No pueden ampliarse, ni reducirse, no puede haber algún agregado o nota al pie de esas páginas. Es lo que dicen y eso es suficiente. Por esto mismo es que también es torpe tener las palabras de Dios escritas y no leerlas.

El cristianismo está completo porque la Biblia está completa. Clic para tuitear

El llamado es a someternos a lo dicho por Dios: no agregar, no quitar, predicar todo el consejo de Dios; ni una letra más, ni una letra menos. Tenemos todo lo que corresponde a la vida y a la piedad. Los misterios pertenecen a Dios, pero a nosotros ya nos fueron dadas las Palabras que él quería que tuviéramos. El cristianismo está completo porque la Biblia está completa.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3:16-17

 


1. John Macarthur. Los carismáticos p 64.
2. https://www.challies.com/articles/the-false-teachers-ellen-g-white
Adrián Capitaine
Esposo de Llanura. Pastor de Horizonte Villahermosa. Estudió Biblia y Teología en el IDEX y posteriormente en el IBDA. Ahora también sirve como maestro en este último.

Doy gracias a Dios que me salvó y me tuvo por fiel para el ministerio.

"Estad contentos con ser nadie, porque eso es lo que sois" - Spurgeon.

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