Miércoles, Septiembre 20, 2017
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Una de las “enfermedades” del movimiento de cristianos que aman la sana doctrina y la teología, es el interés desmedido, exagerado y orgulloso que a veces se tiene por los temas polémicos. Constantemente personas nos preguntan o nos piden que hablemos de temas cómo estos y en la misma forma de escribirnos podemos notamos cual es la intención de estas personas; algunos honestamente desean aprender y crecer, pero otros solo “quieren ver arder el mundo”. Solo contestamos a los primeros.

El tema de las “nuevas revelaciones” es uno que nos parece importante tomar por un momento; no porque busquemos inyectar más orgullo del que ya hay en estos círculos de cacería de herejes, sino porque entender correctamente lo que Dios dice de este tema será importante para muchos que se sienten confundidos debido a que hoy cualquier puede decir “Dios me dijo”.

El origen del problema está en una incomprensión de lo que significa la revelación; la biblia. No está de más recordar a nuestros lectores que la “sola escritura” fue la bandera de la Reforma, esto quiere decir que ellos reconocieron que la biblia sería la única fuente de autoridad, y que ésta era suficiente. Pero hoy cualquiera puede atreverse a decir que Dios les ha revelado algo nuevo; esto es muy peligroso porque caemos en un juego subjetivo donde cualquier cosa puede ser verdad y donde el fundamento de la Fe es cambiante según las generaciones. Pero gracias a Dios la Fe ya ha sido dada (Judas 3) y no habrá ninguna otra, porque Dios ya dijo todo lo que necesitábamos escuchar.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17

Tenemos un problema serio con la palabra “inspiración”; obviamente el problema no es de la Biblia, sino de lo que esa palabra significa para nosotros; nuestro idioma no le hace justicia al original. Cuando tú escuchas la palabra inspirar, entiendes que es algo que un sujeto le provoca a otro sujeto; o en este caso, algo que Dios le provoca a la Biblia (o sus autores). Veamos que dice la RAE para entrar en materia:

Inspirar:

1. tr. Aspirar el aire exterior hacia los pulmones. U. t. c. intr.

2. tr. Infundir o hacer nacer en el ánimo o la mente afectos, ideas, designios, etc.

3. tr. Sugerir ideas o temas para la composición de una obra literaria o artística.

4. tr. Dar instrucciones a quienes dirigen o redactan publicaciones periódicas.

5. tr. Dicho de Dios: Iluminar el entendimiento de alguien y mover su voluntad.

Es por esto que hacer estudios de palabras de la Biblia requiere un buen trabajo y no sólo usar una concordancia por el simple hecho de buscar una traducción del griego al español; recuerda que siempre tenemos que preguntarnos ¿qué significaba esta palabra para el autor? O ¿cómo entendía esta palabra la audiencia original? Y aquí es donde la palabra Inspiración requiere un mejor análisis.

El aliento mismo de Dios.

Entender mal esta palabra ha hecho que muchos asuman que 2 Timoteo 3:16 dice que Dios está soplando vida divina o sentido divino en las palabras de los que escribieron los originales de la Biblia. Pero lo que en realidad está diciendo este texto es que “Toda la escritura es respirada por Dios”. El término griego “theopneustos” nos dice que “Dios respiró toda la escritura”, la Escritura no son las palabras de los hombres a las cuales Dios les inspiró o sopló vida divina. Es la respiración misma de Dios, La Escritura es Dios mismo hablando. La inspiración significa que las palabras de la Biblia son las palabras de Dios mismo. Cada palabra de la Escritura fue respirada y/o expirada por Dios.

La inspiración (respiración) significa que las palabras de la Biblia son las palabras de Dios mismo. Clic para tuitear

Así es como Dios ha operado siempre, no usando como títeres y de manera mecánica a los hombres; no como un dictado de palabras; sino que Dios mismo ha hablado a través de los hombres; en palabras humanas, porque Dios quería hablarnos y aún quiere hacerlo, por eso nos dejó un libro con su aliento (respiración). Recordemos que Dios le dijo a Jeremías “he puesto mis palabras en tu boca” (Jer 1:9) y al mismo Ezequiel le dijo que hablara a los hombres “con sus Palabras” (Eze 3:4), en el mismo capitulo, más adelante, vemos aún mas claro que Dios hablaba a través de sus profetas con sus mismas palabras:

Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos. Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles: Así ha dicho Jehová el Señor; escuchen, o dejen de escuchar. Ezequiel 3:10-11

Escuche a alguien decir (sarcásticamente) que si Dios todavía sigue revelando cosas nuevas, deberíamos registrar todas esas revelaciones y estudiarlas al igual que con la Escritura, y quizá más diligentemente que a la Biblia misma, pues estas revelaciones nuevas serían más relevantes a nuestro tiempo y cultura. Por supuesto que esto es absurdo; pero si consideramos que Dios aún sigue revelando cosas, entonces no podríamos ignorar la autoridad de Dios en esas nuevas revelaciones.

Lamentablemente en la mayoría de los círculos donde constantemente hay “nuevas revelaciones” caminan en el error, porque su autoridad suprema es lo que dice un hombre. Casi todos los movimientos sectarios y herejías se dieron porque se puso atención a lo que Dios “estaba revelando” y no a lo que Dios ya había revelado. Puedes leer sobre la historia de la iglesia y horrorizarte con lo que ocurre cuando se deja la Biblia a un lado y nos ponemos a escuchar a un hombre al que “Dios le dijo algo”.

Dios sigue hablando hoy.

Dios sigue hablando hoy, pero no está diciendo cosas nuevas y diferentes, sino que él nos está hablando de manera viva y eficaz a través de su libro (Heb 4:12), y por eso el nos dice que Su Palabra ha sido expirada por él mismo y que ésta es útil para todo lo que necesitamos y que con su Palabra podremos ser perfeccionados para toda buena obra (2 Tim 3:17). Si queremos escuchar a Dios hablando y actuando, estudiemos su Palabra.

Dios sigue hablando hoy, pero no está diciendo cosas nuevas y diferentes; Él está hablando a través de su libro Clic para tuitear

Muchos hombres dieron sus vidas para que hoy pudiéramos tener el libro que registra todas las palabras de Dios y es injusto, insano y destructivo, el poner atención a cada “nueva revelación” que está surgiendo hoy en día, esto es un total desprecio ante el aliento mismo de Dios, su respiración misma dada en su Palabra y por lo tanto nos conducirá al error; cualquier cosa que se diga en un púlpito será tomada por verdad. La Biblia es la verdad y ya está completa; es suficiente y en ella tenemos todo lo que necesitamos; el canon ya ha sido cerrado.

En mi próximo articulo hablaremos un poco sobre el canon de la Escritura, ya que comprender esto nos hará comprender por qué la Biblia ya está completa. Es un tema fascinante que nos llevará a valorar más cada una de las palabras que Dios respiró en su libro.

Adrián Capitaine
Esposo de Llanura. Pastor de Horizonte Villahermosa. Estudió Biblia y Teología en el IDEX y posteriormente en el IBDA. Ahora también sirve como maestro en este último.

Doy gracias a Dios que me salvó y me tuvo por fiel para el ministerio.

"Estad contentos con ser nadie, porque eso es lo que sois" - Spurgeon.

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