Miércoles, Septiembre 20, 2017
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Hace un par de meses publicamos un video en Facebook sobre las cuatro corrientes escatologicas principales y, para nuestra sorpresa, se viralizó. Sin embargo, hubo algo que nos causó tristeza, este video causó contiendas. Vimos muchos comentarios ofensivos entre “cristianos” que pensaban diferente sobre la escatología, algunos llegando a insultar. Esto es algo que también hemos observado en nuestro canal de YouTube, han habido personas que literalmente nos han insultado. Todo ello, solo nos confirma que los cristianos de hoy han sacrificado la unidad en el altar de la teología.

Pero no quiero juzgar de más, en algún punto de mi vida cristiana fui así, tan celoso de mi calvinismo como para dejar de ver con amor a Arminio. Sin embargo, Dios me ha llevado con personas que piensan diferente de mi sobre la salvación, sobre la escatología o sobre los dones, mostrándome lo que realmente importa, Jesús. Conocer a mis hermanos con una teología diferente, ver su amor por Cristo y su obediencia a Él, me ha alejado de ese orgullo teológico, que tanto daña la unidad de la iglesia. Hoy puedo decirte contento que tengo amigos presbiterianos, pentecostales, bautistas, metodistas y, como no, también carismáticos, entre otros.

            No me mal entiendas, aquí en CONTÉXTICO tenemos convicciones fuertes y si nos has seguido ya sabrás qué rumbo llevan. Pero no queremos por nada que esté ministerio sea causa de división, pues incluso entre mi hermano y yo tenemos algunas diferencias sobre doctrina. Tampoco estamos promoviendo un ecumenismo con aquellos que no comparten el centro de la fe: aquellos que no confiesan la Trinidad, la divinidad de Jesús, la autoridad plena de las Escrituras, la muerte y resurrección de Cristo, la salvación por gracia y fe, la Iglesia, el regreso de Jesucristo y la resurrección de los muertos, entre otras. Pero hay asuntos periféricos, en los cuales no deberíamos juzgar, criticar y atacar a quienes opinan diferente a nosotros. La peor incongruencia teológica es usar la teología para romper la unidad de la iglesia. No subestimemos las palabras de Pablo en Efesios 4:1-6:

Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la  vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

La teología y la humildad.

            Me gustaría enfatizar algunos puntos de este texto. El primero es la humildad. Pablo nos anima a andar de una forma digna al llamado que se nos ha dado, es decir, comportarnos como lo que somos, seguidores de Jesús. Y como seguidores de Jesús, las primeras cualidades que deben distinguirnos son la humildad y la mansedumbre, que como resultado traería el soportar a los demás.

El problema con la mayoría de los teólogos de internet es que tienen mucho conocimiento, pero poco carácter. Clic para tuitear

El problema con la mayoría de los teólogos de internet es que tienen mucho conocimiento, pero poco carácter, por consecuencia, son orgullosos. Ese orgullo, los lleva a carecer de mansedumbre y a atacar a todo aquel que no está de su lado teológico. Entonces, el joven reformado, no puede soportar que alguien sugiera que habrá un rapto, el hermano arminiano no soporta que alguien se atreva a decir que Jesús murió sólo por los escogidos y el pastor pentecostal odia que alguien mencione  que los dones cesaron. Sin humildad y sin mansedumbre, no soportarás a tus hermanos que piensan diferente y terminarás sacrificando la unidad de la iglesia en el altar de la teología.

La teología y la unidad.

            Otra parte de comportarnos como es digno de nuestra vocación es ser solícitos en guardar la unidad del Espíritu. Entonces, no se trata sólo de evitar la división y la contienda, sino también de fomentar la unidad. Debemos esforzarnos por hacer cosas que fomenten y preserven la unidad de la iglesia. El problema es que nadie hace nada para eso. Cada cristiano se siente cómodo con los que piensan como él y por eso, termina sólo relacionándose con los de su iglesia o denominación. ¿Cuando fue la última ves que conviviste con cristianos de otra iglesia o denominación? ¿Cuando fue la última ves que platicaste sanamente de teología con alguien que pensaba diferente a ti? ¿Cuando fue la última ves que serviste a un hermano de diferentes convicciones a las tuyas? Si queremos unidad, debemos buscarla.

La teología y el mismo padre.

            Pablo termina este argumento de manera contundente; “un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. Todos tenemos el mismo padre, lo cual quiere decir que somos de la misma familia, somos hermanos; al final, lo que nos une son lazos familiares. Por implicación, todos hemos sido amados, aceptados y adoptados por el mismo Padre y bajo las mismas circunstancias. Por lo tanto, sería bueno que pensarás que aquellos a quienes hieres, críticas y desprecias por tener una teología diferente, son hijos de Dios, con los mismos derechos que tú y amados incondicionalmente en la misma medida que tú.

            Pero aparte, este mismo Padre que tenemos está sobre todos, Él es más importante que cualquiera de nosotros. Ninguno de nosotros está más arriba que otro, aún cuando el otro sepa menos de teología o piense diferente a ti. En esta jerarquía sólo hay dos niveles, arriba está Dios y, abajo, a un mismo nivel, todos sus hijos. Así que deja de tratar a tu hermano como a un inferior, ya que aún el teólogo más reconocido está a su nivel, al tuyo y al mío.

            También, nuestro Padre está por todos y en todos. Las dos preposiciones griegas empleadas por Pablo aquí se refieren a la locación de Dios. La primera “por” se traduciría mejor como “a través de” y, la segunda “en” nos dice que Dios está dentro de. La idea en ambos casos es la misma, Dios no sólo está sobre nosotros, sino que habita entre nosotros, nos atraviesa y mora en cada uno de nosotros. Esto cambia nuestro modo de ver a nuestros hermanos, pues en cada uno de ellos habita Dios y a través de cada uno de ellos se manifiesta; sea pente, sea bautista, calvinista o arminiano.

En aquel madero, el mayor teólogo de todos los tiempos, se entregó por todos nosotros. Clic para tuitear

Sacrificando el orgullo teológico en la cruz.

            Esta actitud a favor de la unidad de la iglesia depende de deshacernos de ese orgullo teológico que nos destruye. Para deshacernos, sólo debemos regresar al lugar de siempre, a la cruz. En aquel madero, el mayor teólogo de todos los tiempos, aquel que no sólo sabía la verdad, sino que era la verdad, se entregó por todos nosotros. Nos amó, aun cuando sabía que muchos nos equivocaríamos en nuestra teología y que terminaríamos peleándonos unos a otros por ver quién sabría más. Ahí, en esa cruz, es donde nos encontramos con Jesús, donde la humildad se forja y la mansedumbre mana. Ahí, en esa cruz, podemos echar el orgullo teológico en pro de la unidad. Ahí, en esa cruz, nos centramos en lo esencial: JESÚS.

Carlos
Esposo y Padre. A punto de partir al campo misionero transcultural. Estudió una Lic. en Teología. Carlos y su familia tienen un corazón apasionado por las misiones, así que planea pronto dedicar su vida a anunciar el nombre de Jesucristo donde no ha sido predicado.

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